Cómo organizar una yunza o cortamonte tradicional historia y consejos para celebrar esta costumbre peruana

Cómo organizar una yunza o cortamonte tradicional historia y consejos para celebrar esta costumbre peruana

La yunza es una de las festividades más emblemáticas y coloridas del calendario festivo peruano, celebrada principalmente durante la temporada de carnavales en los meses de febrero y marzo. Esta tradición, que consiste en adornar un árbol con diversos regalos para luego derribarlo al ritmo de música folclórica, representa la unidad comunitaria, la reciprocidad y el agradecimiento por la abundancia recibida. Conocida como cortamonte en la sierra central, umisha en la selva y yunza en la costa, esta costumbre ha evolucionado desde sus raíces prehispánicas hasta convertirse en un evento social imprescindible que reúne a familias, vecinos y turistas en una danza colectiva llena de alegría y simbolismo cultural.

Qué es una yunza y su significado en el calendario festivo peruano

La yunza es mucho más que una simple fiesta de barrio o una reunión social; es un ritual de cohesión que fortalece los lazos entre los miembros de una comunidad. En el Perú, esta celebración marca el punto culminante de los carnavales, una época donde las jerarquías sociales se relajan y el juego, la música y la danza toman el protagonismo. El acto central gira en torno a un árbol, generalmente un sauce, eucalipto o palmera, que es extraído de su entorno natural, transportado con júbilo y plantado en un lugar central para ser 'vestido' con mantas, prendas de vestir, utensilios de cocina, frutas y serpentinas.

El significado profundo de la yunza reside en el concepto de la reciprocidad andina. Al derribar el árbol, los asistentes se apropian de los frutos y regalos que este ofrece, pero este acto conlleva una responsabilidad futura. Quien da el hachazo final que tumba el monte se convierte automáticamente en el padrino o 'cargonte' del año siguiente, asumiendo el compromiso de organizar la nueva festividad. Esta festividad es el corazón de los carnavales en la sierra norte, por lo que muchos viajeros buscan una guía para visitar la ciudad de Cajamarca para vivir la experiencia completa en la capital del carnaval peruano.

Además de su valor social, la yunza es una manifestación de la identidad regional. Cada departamento del Perú le imprime su propio sello, desde los ritmos musicales que acompañan el baile hasta el tipo de árbol y los regalos que se cuelgan en sus ramas. Es una celebración inclusiva donde participan desde los niños más pequeños hasta los ancianos, todos unidos por el ritmo de la banda de músicos y el deseo de compartir un momento de felicidad colectiva que se transmite de generación en generación.

Origen histórico del cortamonte y la herencia de los mallkis

El origen de la yunza se remonta a la época prehispánica, vinculándose estrechamente con el culto a los antepasados y la veneración a la naturaleza. Los antiguos peruanos rendían homenaje a los 'mallkis', que eran tanto las momias de sus ancestros como los árboles jóvenes que simbolizaban la vida y la regeneración. En las crónicas coloniales se menciona que los pueblos andinos realizaban rituales donde plantaban árboles cargados de ofrendas para agradecer a la Pachamama por las cosechas. Con la llegada de los españoles, estas prácticas se sincretizaron con las fiestas de carnaval europeas, dando lugar a la estructura que conocemos hoy.

Durante el virreinato, la Iglesia Católica intentó en diversas ocasiones prohibir estas celebraciones por considerarlas paganas, pero la resistencia cultural de los pueblos indígenas permitió que la esencia del ritual sobreviviera bajo el manto de las festividades cristianas. El árbol pasó a representar no solo la fertilidad de la tierra, sino también la generosidad de los santos patrones en algunas localidades. Con el paso de los siglos, la yunza migró de las zonas rurales a las ciudades, adaptándose a los entornos urbanos pero manteniendo su espíritu de colaboración y fiesta.

En la actualidad, el cortamonte es visto como un símbolo de resistencia cultural y orgullo nacional. A pesar de la modernidad, el ritual de 'traer el monte' desde los cerros o bosques cercanos sigue siendo una tarea que requiere el esfuerzo físico de los varones de la comunidad, mientras que las mujeres se encargan de la decoración y la preparación de los alimentos. Esta división de tareas refleja la complementariedad de género que es fundamental en la cosmovisión andina, asegurando que la tradición se mantenga viva y auténtica.

Elementos fundamentales para vestir el árbol de forma tradicional

Para organizar una yunza auténtica, la elección y preparación del árbol es el primer paso crítico. Dependiendo de la región, se prefiere el sauce por su flexibilidad, el eucalipto por su altura o la palmera en la Amazonía. El árbol debe ser lo suficientemente robusto para soportar el peso de los regalos y lo suficientemente alto para ser visible desde lejos. Una vez seleccionado, se procede a la 'vestimenta', un proceso que suele durar varias horas y en el que participan los padrinos y sus colaboradores más cercanos.

Los adornos no son aleatorios; cada objeto colgado tiene un propósito. Tradicionalmente se utilizan:

  • Mantas y llicllas: Telas coloridas que envuelven el tronco y las ramas principales.
  • Utensilios de plástico: Baldes, tinas, jarras y platos que son muy apreciados por los asistentes.
  • Prendas de vestir: Sombreros, chalinas y a veces hasta zapatos o mantas polares.
  • Frutas y alimentos: Racimos de plátanos, piñas, panes grandes y botellas de licor.
  • Serpentinas y globos: Aportan el toque festivo y colorido necesario para el carnaval.

Además de los regalos físicos, el árbol se rodea de un ambiente sonoro particular. La música es un elemento indispensable; sin una banda de músicos que toque huaynos, mulizas o marineras, la yunza pierde su alma. El baile alrededor del árbol no solo es diversión, sino que permite disfrutar de los beneficios de practicar danzas folclóricas peruanas en un entorno de alegría colectiva, donde el movimiento rítmico ayuda a liberar tensiones y fortalecer la identidad cultural de los participantes.

Un árbol de yunza decorado con mantas y regalos en una plaza peruana con gente bailando

Diferencias regionales entre la yunza la umisha y el cortamonte

Aunque la esencia es la misma, el nombre y la forma de celebrar varían significativamente a lo largo del territorio peruano. Estas diferencias reflejan la biodiversidad y la riqueza cultural de cada zona. En la costa, especialmente en Lima y los balnearios del sur, la yunza suele ser más urbana, organizada por clubes departamentales o asociaciones de vecinos que buscan recrear sus costumbres provincianas en la capital.

En la sierra, el cortamonte es una ceremonia casi sagrada. En lugares como Jauja o Huancayo, el árbol es traído en procesión y su caída es un evento de gran precisión técnica. Por otro lado, en la selva, la umisha destaca por el uso de palmeras y regalos que incluyen artesanías locales y productos de la zona. A continuación, se presenta una tabla comparativa con las principales características regionales:

RegiónNombre ComúnTipo de ÁrbolMúsica Predominante
CostaYunzaSauce o EucaliptoOrquesta, Marinera o Huayno
Sierra CentralCortamonteAliso o CapulíBanda de músicos (Saxos y Clarinetes)
Sierra NorteUnsha / YunzaSauceCoplas de carnaval y Clarín
SelvaUmishaPalmera (Pijuayo o similar)Conjunto típico (Bombo y Flauta)

En la selva, la umisha se celebra con el famoso 'pica-pica' y agua, integrándose con las festividades de San Juan en algunos casos, aunque su auge es en febrero. En la sierra sur, como en Cusco o Puno, la yunza se acompaña de danzas guerreras o rituales de fertilidad, donde el árbol simboliza la conexión entre el cielo y la tierra. Conocer estas variantes permite apreciar la complejidad de la cultura peruana y cómo un mismo concepto puede manifestarse de formas tan diversas y hermosas.

Pasos detallados para organizar una yunza comunitaria o familiar

Organizar una yunza requiere una planificación minuciosa que comienza meses antes de la fecha central. El primer paso es designar a los responsables o 'cargontes'. Estos líderes se encargan de gestionar el presupuesto, que suele provenir de donaciones, cuotas de los vecinos o del bolsillo propio de los padrinos. Una vez asegurado el financiamiento, se debe contratar a la banda de músicos, ya que las mejores agrupaciones suelen tener sus agendas llenas durante la temporada de carnavales.

El día del evento, la jornada comienza con la 'traída del monte'. Un grupo de voluntarios se dirige al lugar donde se encuentra el árbol para cortarlo y trasladarlo al sitio de la fiesta. Este traslado suele hacerse con música y brindis de chicha de jora o cerveza. Al llegar, se procede a cavar un hoyo profundo para asegurar que el árbol quede firme una vez plantado. La seguridad es primordial en este paso para evitar accidentes durante el baile.

Posteriormente, se realiza el 'vestido' del árbol. Los padrinos suben por escaleras para colocar los regalos más valiosos en las ramas más altas, mientras que los niños ayudan con las serpentinas en la base. Al finalizar la jornada, es tradición compartir platos típicos, siendo muy común ofrecer un auténtico caldo de gallina peruano para reponer las fuerzas de los danzantes antes de iniciar el ritual del corte. La comida es un pilar fundamental, y platos como la pachamanca o el picante de cuy también suelen estar presentes en estas celebraciones.

El ritual del hachazo y la responsabilidad de los nuevos padrinos

El momento más esperado de la fiesta es el ritual del corte. Los asistentes forman un gran círculo alrededor del árbol, tomados de las manos o bailando en parejas. Los padrinos inician el baile dando los primeros hachazos simbólicos. Luego, el hacha se va pasando de pareja en pareja. Cada hombre da un golpe al tronco mientras su pareja baila a su lado, animándolo con gritos y palmas. Este proceso puede durar varios minutos o incluso horas, dependiendo del grosor del tronco y de la destreza de los participantes.

Existe una gran expectativa por saber quién dará el golpe final. Cuando el árbol empieza a ceder, la música se intensifica y la gente se aleja para permitir que caiga de forma segura. En el instante en que el árbol toca el suelo, se produce un estallido de alegría y los asistentes corren hacia las ramas para recoger los regalos. Es un momento de caos festivo donde lo más importante es la diversión y el trofeo obtenido, ya sea una tina de plástico o un racimo de frutas.

Sin embargo, la caída del árbol marca también el inicio de un nuevo compromiso. La pareja que dio el hachazo definitivo es proclamada como los nuevos padrinos para el año siguiente. Este sistema de cargos asegura la continuidad de la tradición. Los nuevos responsables reciben el saludo de la comunidad y, a menudo, se les entrega una banda o un distintivo que los acredita como los organizadores de la próxima yunza. Es un honor que implica gasto económico y esfuerzo logístico, pero que otorga un gran prestigio social dentro del barrio o la comunidad.

Recomendaciones de seguridad y convivencia para una celebración responsable

Celebrar una yunza en la actualidad, especialmente en entornos urbanos, requiere considerar ciertos aspectos legales y de seguridad para garantizar que la fiesta no termine en incidentes lamentables. En muchas ciudades, es necesario solicitar permisos municipales para el uso de la vía pública y el cierre temporal de calles. Es fundamental coordinar con las autoridades locales y serenazgo para mantener el orden y evitar ruidos molestos excesivos que puedan afectar a los vecinos que no participan de la actividad.

En cuanto a la seguridad física, se deben seguir estas pautas:

  • Asegurar el árbol: El hoyo debe ser lo suficientemente profundo y el tronco debe estar bien calzado con piedras o cuñas de madera.
  • Distancia de seguridad: Durante el hachazo, solo la pareja de turno debe estar cerca del árbol. El resto del público debe mantener una distancia prudente.
  • Cables eléctricos: Es vital verificar que no haya cables de alta tensión cerca de la copa del árbol, ya que al caer podría causar cortocircuitos o incendios.
  • Consumo responsable: Si bien el brindis es parte de la tradición, el exceso de alcohol puede generar conflictos o accidentes. Se recomienda designar responsables de seguridad que no consuman licor.

Finalmente, la limpieza del lugar tras la caída del árbol es una muestra de respeto hacia la comunidad. Los organizadores deben encargarse de retirar los restos de ramas, serpentinas y basura generada durante la fiesta. Una yunza bien organizada es aquella que deja recuerdos felices y fortalece la amistad entre los vecinos, manteniendo viva una de las costumbres más hermosas y representativas del Perú profundo. Al seguir estos consejos y respetar la historia detrás del ritual, aseguramos que el cortamonte siga siendo un símbolo de unión y alegría por muchos años más.