Marco legal de las modalidades formativas en el Perú
En el Perú, el ingreso de los jóvenes al mercado laboral a través de las prácticas no se rige por el régimen laboral general de la actividad privada, sino por una normativa específica denominada Ley de Modalidades Formativas Laborales, Ley N° 28518. Esta distinción es fundamental porque determina que el practicante no es técnicamente un trabajador en el sentido estricto de la palabra, sino un beneficiario de una modalidad de aprendizaje que busca complementar su formación académica con la experiencia práctica en un entorno real de trabajo.
Esta ley establece un equilibrio entre las necesidades de las empresas de contar con talento joven y el derecho de los estudiantes a recibir una formación digna, protegida y debidamente compensada. Es vital que tanto estudiantes como egresados conozcan estos lineamientos para evitar situaciones de abuso o desinformación. Al no existir un vínculo laboral tradicional, no se generan beneficios como la CTS o las gratificaciones de julio y diciembre de la misma forma que a un empleado en planilla, pero sí existen derechos equivalentes que garantizan el bienestar del practicante.
Diferencias entre prácticas preprofesionales y profesionales
Es común confundir ambos términos, pero legalmente tienen requisitos y límites temporales distintos que impactan directamente en la jornada y el tipo de convenio que se firma. Las prácticas preprofesionales son aquellas que realiza el estudiante mientras aún se encuentra cursando sus estudios superiores, ya sea en una universidad, instituto o centro de educación técnico-productiva. El objetivo principal es que el alumno aplique lo aprendido en las aulas y adquiera habilidades prácticas antes de graduarse.
Por otro lado, las prácticas profesionales son las que realiza el egresado de un centro de estudios hasta antes de obtener el título profesional. Es importante precisar que el periodo de prácticas profesionales suele tener una duración máxima de doce meses, salvo que el centro de formación profesional determine una extensión mayor mediante su reglamento interno. Una vez que el joven obtiene el título, ya no puede ser contratado bajo esta modalidad formativa y debe pasar a un régimen laboral ordinario. Para acreditar su situación, muchos jóvenes suelen tramitar el Certificado Único Laboral en Perú, que facilita la validación de sus antecedentes y formación ante los empleadores.
La subvención económica mensual y el sueldo mínimo
Uno de los derechos más importantes es la recepción de una subvención económica mensual. Aunque coloquialmente se le llama sueldo, el término legal correcto es subvención. Según la normativa vigente, esta no puede ser inferior a una Remuneración Mínima Vital (RMV) siempre que el practicante cumpla con la jornada máxima permitida. Si la jornada es inferior, el pago se realiza de forma proporcional a las horas trabajadas.
Es relevante mencionar que esta subvención no está sujeta a descuentos de ley como los aportes a la AFP o la ONP, a menos que el practicante decida voluntariamente aportar para su futura jubilación. Esto significa que el monto acordado suele ser el monto neto que el joven recibe en su cuenta bancaria. Las empresas tienen la obligación de realizar el pago de manera puntual, siguiendo el mismo calendario de pagos que el resto del personal. Además, el practicante debe contar con su carne universitario vigente si es preprofesional, lo que también le otorga otros beneficios externos al ámbito laboral.
Jornada laboral y límites de horas para practicantes
Para proteger el rendimiento académico de los estudiantes, la ley establece límites estrictos en la cantidad de horas que un practicante puede dedicar a la empresa. En el caso de las prácticas preprofesionales, la jornada no debe exceder las 6 horas diarias o las 30 horas semanales. Este límite es innegociable y tiene como fin asegurar que el alumno tenga tiempo suficiente para asistir a sus clases y cumplir con sus responsabilidades educativas.
En el caso de las prácticas profesionales, la jornada puede extenderse hasta las 8 horas diarias o 48 horas semanales, igualando la jornada laboral máxima permitida para los trabajadores comunes. Es fundamental que las empresas respeten estos horarios y no exijan horas extras a los practicantes, ya que la naturaleza del convenio es formativa y no de explotación operativa. El incumplimiento de estos límites es una de las faltas más comunes detectadas por las autoridades de supervisión laboral en el país.
El derecho al descanso y las vacaciones del practicante
A diferencia de los trabajadores en planilla que gozan de 30 días de vacaciones tras un año de servicios, los practicantes tienen un régimen de descanso distinto pero igualmente protegido. La ley estipula que el practicante tiene derecho a un descanso de quince días debidamente subvencionados cuando la duración de la modalidad formativa sea superior a doce meses. Este descanso debe ser programado de mutuo acuerdo con la empresa.
Además del descanso anual, el practicante tiene derecho a los descansos semanales y a los días feriados no laborables debidamente pagados. Si por alguna razón la empresa requiere que el practicante realice actividades en un día feriado, se deben seguir las pautas de compensación o descanso sustitutorio, similar a lo que ocurre con los derechos laborales en feriados para el personal general. El respeto a estos tiempos de pausa es esencial para la salud mental y el equilibrio del joven que inicia su trayectoria profesional.
La media subvención económica o gratificación
Aunque los practicantes no reciben gratificaciones de Fiestas Patrias o Navidad bajo el concepto tradicional, la Ley N° 28518 establece un beneficio equivalente. El practicante tiene derecho al pago de una media subvención económica adicional por cada seis meses de duración continua de la modalidad formativa. Este pago adicional suele realizarse al cumplirse el semestre de labores y representa un alivio financiero importante para el estudiante o egresado.
Este beneficio es acumulativo. Si el convenio se renueva y el practicante continúa en la empresa, cada seis meses se activará el derecho a recibir este monto extra. Es una obligación de la empresa incluir este concepto en el convenio de prácticas y cumplir con el depósito en las fechas correspondientes. No se requiere que coincida con julio o diciembre, sino que depende estrictamente de la fecha de inicio del convenio individual.
Seguro de salud y cobertura ante accidentes
La seguridad social es un derecho irrenunciable. La empresa contratante tiene la obligación de cubrir los riesgos de enfermedad y accidentes del practicante. Esto se puede realizar de dos maneras: a través de la contratación de un seguro privado de salud (Seguro FOC) o mediante la afiliación al Seguro Social de Salud (EsSalud). La cobertura debe ser asumida íntegramente por la empresa, sin que esto represente un descuento en la subvención del practicante.
Este seguro debe cubrir tanto las atenciones médicas ambulatorias como las hospitalarias y las emergencias. En un país con diversos riesgos laborales, contar con esta protección garantiza que, ante cualquier eventualidad dentro o fuera del centro de trabajo, el joven reciba la atención necesaria sin afectar su economía familiar. Es recomendable que el practicante solicite su constancia de aseguramiento al iniciar sus actividades para verificar que la empresa ha cumplido con este trámite legal.
Obligaciones del practicante con la empresa
Así como existen derechos, el practicante también asume compromisos al firmar un convenio de modalidad formativa. La principal obligación es cumplir con el Plan de Capacitación diseñado por la empresa y el centro de estudios. Este plan detalla las actividades que el joven realizará y las competencias que debe desarrollar durante su estancia. El practicante debe mostrar responsabilidad, puntualidad y respeto a las normas internas de la organización.
Asimismo, el practicante debe guardar confidencialidad sobre la información sensible a la que tenga acceso durante sus prácticas. El buen desempeño no solo garantiza la continuidad del convenio, sino que también abre las puertas a una posible contratación futura en planilla. Al finalizar el periodo, el practicante tiene derecho a recibir un Certificado de Prácticas, un documento valioso que acredita las horas laboradas y las funciones desempeñadas, fortaleciendo su currículum para futuras búsquedas laborales.
Cómo denunciar el incumplimiento de derechos ante Sunafil
Si una empresa no cumple con el pago de la subvención, excede las horas permitidas o no otorga el seguro de salud, el practicante tiene el derecho de acudir a la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil). Esta entidad es la encargada de velar por el cumplimiento de las normas sociolaborales y de modalidades formativas en el Perú. La denuncia puede realizarse de forma virtual y, en muchos casos, se puede solicitar la reserva de identidad para evitar represalias.
Sunafil tiene la facultad de realizar inspecciones en los centros de trabajo y sancionar a las empresas con multas considerables si se comprueba que están utilizando a los practicantes como mano de obra barata para cubrir puestos ordinarios sin respetar su naturaleza formativa. Es fundamental que los jóvenes no tengan miedo de exigir lo que por ley les corresponde, ya que el respeto a estos derechos es la base de un mercado laboral justo y competitivo. Conocer la normativa es el primer paso para una inserción laboral exitosa y protegida en el Perú.